Hay afortunados y afortunadas - Marina Tsvietáieva

Hay afortunados y afortunadas
que n o  pueden cantar. Derramar
lágrimas es lo suyo. La pena derramada
qué dulce en un chaparrón torrencial.

Para que abajo la piedra algo tiemble
pero para mi látigo es la vocación
entre los gemidos sobre la tumba
el deber me ordena una canción.

¡Cantó David sobre sus amigos,
aunque a la mitad rajado!
Si Orfeo mismo no hubiera descendido
al Hades, sino allí su voz enviado

sólo la voz enviado a la oscuridad,
y en el umbral quedado él mismo
por s u p e r f l u o - Euridice sin dudar
sobre ella, tal cuerda, hubiera salido...

como por una cuerda y hacia la luz,
ciegamente y sin regreso.
Pues te dieron poeta la v o z,
y te quitaron el resto.


Enero 1935