...

Tal vez te culpé de todo;
del dolor, del extravio, del sin sentido.
Tú no podías resolverlo.
Ni yo podía resolver tu vida.
Ni tú ni yo podíamos zurcirnos el uno al otro.

Hubieron buenos momentos.
Me disculpo por los malos ratos que ocasioné.
También fui parte de los problemas que tuvimos.

Agradezco por todo aquéllo que aprendimos juntos.
¡Gracias!

Espero que cuando leas esto aceptes la disculpa.